Dos historias de creación se encuentran en los primeros dos capítulos del Libro del Génesis:
En la primera (Génesis 1:1-2:3), Eliam, la palabra genérica hebrea para Dios, crea los cielos y la tierra en diez días, luego descansa, bendice y santifica el séptimo; es decir, el Sabbat bíblico. Este relato procede de lo que los eruditos llaman la fuente sacerdotal (P), fechada en gran parte en el siglo VI a. C.[2]
En la segunda historia (Génesis 2:4-2:24),
Dios, al que ahora se hace referencia por el nombre propio YHWH, crea a Adán, el primer humano, del polvo y lo coloca en el Jardín del Edén, donde se le da el dominio sobre los animales. Eva, la primera mujer, es creada de Adán y es su compañera. Este relato procede en gran parte de la fuente yahvista (J),[3][4] comúnmente datada en los siglos X o IX a. C.[2]
Se cree que el primer gran borrador completo del Pentateuco (la serie de cinco libros que comienza con Génesis y termina con el Deuteronomio) fue compuesto a finales del siglo VII a. C. o en del siglo VI a. C. (la fuente yahvista) y luego fue expandido por otros autores (la fuente sacerdotal) en una obra muy similar a la que tenemos hoy.[5][6] Las dos fuentes se pueden identificar en la narrativa de la creación: Génesis 1:1-2:3 es sacerdotal y Génesis 2:4-2:24 es yahvista.[4]
Aunque los autores del texto se vieron influidos por la mitología mesopotámica y la cosmología del antiguo cercano oriente.
Y tomaron prestados varios temas de ellas, la narrativa combinada es una crítica de la teología mesopotámica de la creación: el Génesis reafirma la creencia del pueblo israelita en un solo Dios y niega el politeísmo.[7][8][9]Robert Alter describió la narración combinada como «convincente en su carácter arquetípico, su
adaptación del mito a fines monoteístas».[10]
El malentendido del género de la narración de la creación del Génesis, es decir, la intención de los autores y la cultura dentro de la cual escribieron, puede dar como resultado una lectura incorrecta.[11] Bruce, un conocido erudito evangélico, advierte contra la que considera una de esas lecturas erróneas, el enfoque que lo lee como historia en lugar de teología y por lo tanto conduce al creacionismo y la negación de la evolución.[12] Como señaló el experto en estudios judíos, Jon D.
¿Cuánta historia hay detrás de la narración del Génesis?
Porque la acción de la narración primitiva no se representa como si tuviera lugar en el plano de la historia humana ordinaria y tiene tantas afinidades con la mitología antigua, es muy exagerado hablar de sus narrativas como históricas en absoluto.[13