historias bíblicas para leer y reflexionar

La Biblia está llena de historias fascinantes que debemos leer y estudiar. A través de ellas aprendemos mucho sobre Dios, sobre el mundo en que vivimos y sobre nosotros mismos. Aquí encontrarás una selección de ellas, además de preguntas para reflexionar y textos de referencia para estudio más profundo.
1. Dios creó el mundo: resumen de la creación

Referencia bíblica: Génesis 1:1-2:3.

El primer versículo de la Biblia nos dice algo fascinante: Dios existió antes del principio, antes de todo lo que conocemos que existe en el universo. Él es el gran Creador del mundo y de todo lo que hay en él. Dios creó la luz, las aguas, los cielos, la tierra, las estrellas celestes, los peces, las aves, los animales domésticos, los animales salvajes, los reptiles… Todos y cada uno de los tipos de animales fueron su idea y creación.

Por último, pero no menos importante, Dios creó a las personas.

Con el polvo de la tierra formó al hombre y le sopló vida. Este era Adán. Él era diferente de los animales, porque fue hecho con semejanzas al Creador mismo y recibió directamente de Dios el aliento de vida.

Luego Dios hizo que Adán se durmiera y le quitó una costilla.

Con ella creó a la mujer, Eva, que sería amiga, esposa y compañera de Adán. La creación de la humanidad estaba completa. El hombre ya no estaba solo. Eran hermosos y puros. También recibieron de Dios la capacidad de amar, pensar, adorar y crear.

Dios descansó después de terminar toda su creación.

No porque estuviera cansado, sino porque había terminado una obra muy importante. ¡Vio todo lo que hizo y pensó que era muy bueno! Con esto Dios nos enseña a descansar también. Él quiere que nos tomemos un tiempo para descansar y pensar en él y su creación.
Si un amigo nos prepara una hermosa y acogedora casa para unas vacaciones, ¿cuál debe ser nuestra actitud hacia él?

¿Crees que a Dios le importa nuestro bienestar?
¿Cuáles evidencias de esto ves en la creación?

En el sexto y último día de la creación, Dios creó a los animales y a los seres humanos.

La humanidad se diferencia de otros animales porque estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Primero Dios hizo al hombre, Adán. Luego, de su costilla, creó a la mujer, Eva. Dios hizo a las personas con un propósito claro: tener una relación de amistad y paz con Dios.

Sin embargo, aun teniendo todo lo que necesitaban, Adán y Eva eligieron desobedecer a Dios.

Ellos vivían en el Jardín del Edén, no les faltaba nada. Pero eligieron comer el fruto del árbol que Dios les había prohibido y al desobedecer, dañaron para siempre la relación perfecta que tenían con Dios. ¡La desobediencia y el pecado entraron al mundo!

Ellos se arrepintieron de su grande error, pero decidieron esconderse de Dios. Por supuesto, eso era imposible. Dios los encontró, habló con ellos y los vistió con ropa de pieles.

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